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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Una sentencia judicial en España podría fragmentar el mercado europeo



España (EUROPA) - La Audiencia Provincial de Barcelona ha impedido importar tónica Schweppes británica a España. La sentencia, de finales de julio y que rectifica al juzgado de primera instancia, supone un terremoto en el sector. Considera que los fabricantes de Schweppes en España y Reino Unido son distintos y no tienen una política conjunta, por lo que importar tónica de allí, lo que hacía en millones de botellas la empresa Red Paralela, infringe los derechos de la marca Schweppes en España. El caso lleva cinco años, ha llegado al Tribunal de Justicia de la UE y tenía pendiente al sector de la distribución.

  • La sentencia impone una indemnización del 5% de las ventas, que cifra en 293.480 euros, y ordena que cese la importación y se destruya lo que hay almacenado

Jacob Schweppe ideó la tónica en el siglo XVIII y desde entonces la marca ha dado tantas vueltas que explica los orígenes del conflicto. Tras varias fusiones y ventas, el mercado europeo quedó repartido entre dos grupos. El Grupo Schweppes, propiedad del japonés Suntory, tiene la marca en exclusiva en España, Austria, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Portugal y otros países. Coca-Cola tiene los derechos sobre la marca en Reino Unido, Bulgaria, Chipre, Croacia, Eslovenia, Estonia, Grecia... 


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Aprovechando que la tónica Schweppes del Grupo Coca-Cola es más barata en Reino Unido y que el mercado europeo es único, una empresa de Barcelona, Red Paralela, comenzó a importar la tónica británica. "Allí es mucho más barata, hay una diferencia de cinco euros por caja y las traemos por tráileres", explica Joan Grau, su gerente. Según la sentencia del pasado 26 de julio, entre 2009 y 2014, ha importado así más de 17 millones de botellas de esta tónica "y su cifra de negocio ha sido de 5.869.604 euros". Red Paralela importa también Coca-Cola y cerveza de la UE, que etiqueta para cumplir la normativa española. Eso explica que en muchos bares haya Coca-Cola de otros países.

Para Schweppes, la importación paralela suponía un agujero enorme porque, mientras invierte en publicidad y distribución, un producto de otra compañía, en este caso Coca-Cola, se vendía como si fuese el suyo. Schweppes Suntory tiene en España tres fábricas (Toledo, Valencia y Sevilla) y un centro de desarrollo tecnológico en Barcelona, y emplea a 1.100 personas. En 2018, por ejemplo, anunció la inversión de 60 millones en la planta de Toledo.

En 2014, Schweppes España comenzó una batalla legal contra esta importación del Reino Unido. Aunque ha obtenido decenas de resoluciones judiciales favorables de toda España, un caso cayó en el juzgado de lo mercantil 8 de Barcelona. La juez del caso llegó a preguntar al Tribunal de Justicia de la UE cómo debía interpretarse la normativa porque podían colisionar la unidad del mercado europeo con la explotación comercial mediante una licencia exclusiva.


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El tribunal de la UE concluyó en diciembre de 2017 que Schweppes podía impedir la venta de tónica de otros países de la UE salvo que se cumpliesen dos condiciones. Que ella misma hubiese generado la impresión de que se trata de una marca única y global que el consumidor no distinguiese. O que existieran vínculos entre las dos empresas titulares de la marca en diferentes territorios. Es decir, que solo si el Grupo Schweppes, que explota la marca en media Europa, tuviese relaciones con el Grupo Coca-Cola o la marca fuese idéntica, no podría impedir la importación. Si Nike, por ejemplo, segmenta sus empresas en Europa pero sus productos y la publicidad son iguales y dependen de la misma matriz, no puede impedir que haya movimiento dentro de la UE.

En primera instancia, la Justicia consideró que Schweppes no podía acogerse a esa limitación. En su sentencia de abril de 2018, la jueza enumeró ocho puntos por los que, a su juicio, el Grupo Schweppes y el Grupo Coca-Cola habían trabajado coordinadamente: que en redes sociales la española había hecho publicidad de productos británicos, que desde la web española se podía llegar a la británica, "diferencias mínimas en la presentación de productos", "la conservación de las referencias al origen británico y la vinculación con el Reino Unido"...

El pasado 22 de julio, la Audiencia Provincial revocó la sentencia. Con las mismas pruebas, interpreta que no es suficiente para concluir que los grupos Coca-Cola y Schweppes tienen una política concertada en Europa. "No creemos que de esos hechos se pueda deducir que la titular de las marcas españolas estuviera haciendo publicidad de las marcas británicas".

La sentencia va desmontando punto por punto los motivos por los que la jueza Cervera vio concentración. Para el tribunal, que ambas hayan usado las marcas Zero, por ejemplo, es irrelevante, "ya que, como es notorio, la expresión 'zero' se ha generalizado para bebidas". Sobre que en España evoque al origen británico de la tónica, afirma: "Creemos que no podría pedirse al titular actual que, para diferenciar su origen empresarial del titular británico, renunciara a reivindicar el origen tradicional de la marca, [...] uno de los valores de una marca centenaria".

Si las botellas son parecidas, razona, es porque "las diferencias posibles para marcar una botella de tónica no pueden ser muchas", y aun así "la etiqueta se sitúa en lugares diferentes, en la parte inferior de la botella en el caso de los productos ingleses y en la parte superior en los productos españoles". Pese a que el texto va desmontando las conclusiones de la jueza de primera instancia, considera que estas "ni son ilógicas ni mucho menos arbitrarias".

"No podemos deducir que haya seguido promoviendo activa y deliberadamente la apariencia o la imagen de una marca global y única, creando o reforzando de este modo una confusión en el público pertinente en cuanto al origen empresarial de los productos designados con esta marca", justo lo que pedía el tribunal de la UE. Los jueces concluyen que las pruebas son "insuficientes para concluir que se dan cualquiera de las dos circunstancias que exige el Tribunal de Justicia en relación con la imagen global de la marca o la existencia de vínculos económicos".

Joan Grau, gerente de Red Paralela, muestra su sorpresa por el cambio de criterio. "Es totalmente inexplicable. Da pie a que otros fabricantes usen esta estrategia para fragmentar el mercado europeo". En su opinión, "para el consumidor, Schweppes es Schweppes", independientemente de quién la haya fabricado. El negocio de empresas como Red Paralela (16,7 millones de euros de facturación en 2018) se vería amenazado si otros productores compartimentan su producción y 'marketing' y acaban en manos separadas. La sentencia es recurrible en casación al Supremo, una vía con poco porcentaje de éxito.

La sentencia impone una indemnización del 5% de las ventas, que cifra en 293.480 euros, y ordena que cese la importación y se destruya lo que hay almacenado. Los años de litigio hacen que el caso deje de tener efectos prácticos para Schweppes si en otoño hay Brexit, ya que el Reino Unido saldría del mercado europeo. Pero sí puede influir en todo tipo de sectores. Con ese fallo, Red Paralela puede importar tónica Schweppes desde países donde el titular de la marca sea el Grupo Schweppes, como Francia, Alemania o Italia, pero no de países donde el titular de la marca sea el Grupo Coca-Cola, como Rusia, Grecia o Irlanda.






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