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miércoles, 1 de enero de 2020

El 'negociazo' se llama San Silvestre, donde el que no corre... vuela



España (EUROPA) - El 31 de diciembre, día de San Silvestre, se acabó 2019 y las calles de ciudades y pueblos de media España se llenaron de personas decididas a pasar corriendo las últimas horas del año. Mujeres, hombres y niños; profesionales, aficionados y corredores ocasionales. Algunos disfrazados o tuneados para la ocasión con los complementos navideños más variopintos, otros con ropa técnica para batir su mejor marca. Sea como sea, esta carrera popular se ha convertido en una tradición que gana adeptos año tras año y que, en algunos casos, supone un excelente negocio para los organizadores. 
  
  • La vallecana, la San Silvestre más rentable y multitudinaria  

Se han celebrado en España casi 1.300 San Silvestres en las que participaron más de 700.000 personas. Este tipo de carreras se celebran en todo el mundo, aunque en España una se lleva la palma: la San Silvestre vallecana. La carrera madrileña se celebró por primera vez hace 55 años y hoy se ha convertido en un importante negocio ya que es una de las grandes citas mundiales del atletismo en ruta y la San Silvestre más multitudinaria del mundo, aseguran a NIUS desde Last Lap, la empresa organizadora.






Los más de 40.000 participantes pagan más de 20 euros por la camiseta, a lo que hay sumar los patrocinios de las grandes multinacionales. Un suculento negocio con cifras que la compañía prefiere no desvelar. Parte de lo recaudado, eso sí, "se destina a una causa benéfica", aseguran. Este año irá a  Unoentrecienmil, una asociación que lucha contra la leucemia infantil.

Last Lap es una empresa española organizadora de eventos que celebra también otras importantes citas deportivas, aunque la más conocida es la San Silvestre vallecana. La lleva organizando 20 años, desde que llegó a un acuerdo con Antonio Sabugueiro, el hombre que introdujo la carrera en la capital española. Last Lap le da una parte de lo recaudado y el resto se lo queda.  

Aunque no todas las San Silvestres son tan rentables ni famosas como la vallecana, aunque casi todas comparten cierto espíritu solidario y sobre todo la esencia de disfrutar haciendo deporte.


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Las otras carreras de fin de año
Es el caso de la San Silvestre de Urrea de Gaén, en Teruel. El único requisito para participar en esta carrera popular "no competitiva" es hacerlo disfrazado y correr acompañado de mujeres, hombres y niños los cerca de 1.000 metros de recorrido.

No lejos de allí, en Alcañiz, se celebra la conocida como "Carrera del Pavo", una prueba que aquí ya es tradición, donde el ganador es premiado con un pavo vivo. Lo de indultarlo o no ya es cuestión de cada uno.

Y mención especial merece también la San Silvestre de Torrejoncillo, una población de 3.000 habitantes en Cáceres, que en 2018 logró reunir a más de 766 corredores a los que, al final del recorrido, se les obsequió con una suculenta "pancetada".

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