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domingo, 21 de abril de 2019

El 'pastel de nata' portugués se pone de moda casi dos siglos después de su invención


  • De un tiempo a esta parte el pastel de nata está viviendo una suerte de despertar internacional y hay quién está dispuesto a que sea tan conocido como los donuts, los churros o los gofres


PORTUGAL.- Hasta hace solo unos años, el pastel de nata era solo un dulce típico de Lisboa y la antigua colonia portuguesa de Macao –razón por la que se encuentra como postre en algunos restaurantes chinos–, aunque no dejaba de ser una curiosidad gastronómica como tantas, más conocida en España dados nuestros lazos vecinales, pero ignorada por completo en el panorama gastronómica mundial.

Pero de un tiempo a esta parte el pastel de nata está viviendo una suerte de despertar internacional y hay quién está dispuesto a que sea tan conocido como los donuts, los churros o los gofres.

El pastel, explica Kantor, se ha puesto de moda en los cafés londinenses, donde se cobra a tres libras: cuatro veces más caro que en la mayoría de pastelerías portuguesas, donde no suele pasar del euro.

El dulce, además, se encuentra ya en las secciones de panaderías de muchos supermercados. En España hasta hace poco solo podía encontrarse en pastelerías muy concretas pero desde hace un par de años está disponible en todos los Mercadona y Lidl. Esta última cadena, con gran presencia en Reino Unido, asegura que despachó en las islas 2000 natas a la hora en 2018. Es una cifra similar a la de los donuts.

En España la cadena alemana lo sirve desde febrero del pasado año y, como confirman fuentes de la compañía a Directo al Paladar, la venta está siendo positiva, lo que ha llevado a la empresa a ofrecerlo en las cerca de 580 tiendas que tienen en nuestro país. En Mercadona también se ofrece en la totalidad de los establecimientos. En su caso el proveedor es BMI Iberica SL, una empresa española que fabrica el dulce en Portugal.

Fuentes de la compañía valenciana aseguran que es un producto que “funciona muy bien”. Despachan de media entre 15 o 20 unidades por tienda al día. Puede no parecer demasiado, pero teniendo en cuenta que la cadena tiene 1630 tiendas hablamos de entre 24.450 y 32.600 pasteles por jornada. Son casi un millón de pasteles al mes. Una barbaridad.

Como apunta Bloomberg, los pastéis de nata cumplen con una característica fundamental para triunfar en estos días: además de estar ricos, son muy fotogénicos. Más aún si se comen en la pastelería que los vio nacer, un local histórico decorado con los clásicos azulejos azules lusos: los mismos que decoran el zócalo del vecino monasterio. Pero esto no explica por sí solo por qué el dulce se ha puesto de moda.

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El despertar de Portugal como potencia turística

El pasado año Portugal fue elegido como el Mejor Destino Turístico del Mundo en los World Travel Awards (WTA), considerados como los Oscar del turismo. Fue la primera vez en los 25 años del premio que el país lograba este galardón, que confirma a Portugal como una potencia turística pujante, en la que la gastronomía juega un importante papel. También el pasado año The Economist declaró a Lisboa como “Capital de la comida”.

No se trata de un auge casual. El Gobierno luso ha hecho un gran esfuerzo por promocionar el turismo y, también, la gastronomía del país. Según datos de Bloomberg, las exportaciones de especialidades portuguesas, carne y ganado a otros países europeos alcanzaron los 1.000 millones de euros en 2016, el doble que siete años atrás.

En los últimos tres años, el Gobierno portugués ha gastado 50 millones de euros año en el exterior para promover el país y sus productos. En comparación España invirtió en Turespaña 88 millones. Parece mucho más, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que el turismo aporta al PIB español 172.900 millones, frente a 26.700 millones de euros en Portugal.

Natas de sabores en todos los supermercados

El esfuerzo promocional del Gobierno luso no termina con el presupuesto de marketing del departamento de turismo. Detrás del éxito internacional de las natas está también la empresa Nata Pura, una compañía fundada en 2013 que se ha expandido muy rápidamente por buena parte del mundo, impulsada por una inversión de seis cifras de la compañía Portugal Ventures, un fondo de inversión respaldado, entre otros actores, por el Gobierno portugués.

La compañía, fundada por el empresario Mabilio de Alburquerque, ha colocado sus natas en establecimientos de la talla de Harrods, en Reino Unido, y recientemente ha llegado a un acuerdo con CVS, en Corea del Sur, que ofrecerá pronto el producto en sus 12.500 tiendas del país asiático. La empresa vende ya medio millón de pasteles al mes.

Uno de los secretos del éxito de la startup, que en 2017 tenía solo cinco empleados, reside en haber adaptado las natas al gusto local. Además de ofrecer el clásico pastel de crema, comercializa versiones de té verde o fruta de la pasión, que triunfan en Japón; o de quesos brie, camembert y azul, que están encontrando su hueco en el mercado francés. Suma a este catálogo una bonita historia y el apoyo gubernamental y el éxito está garantizado.

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