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lunes, 21 de marzo de 2016

Recordamos como fue la primera copia pirata que sufrío Apple hace 30 años y el choque entre EE.UU. y Brasil que aquello provocó




No hace falta preguntar a ningún gurú tecnológico para saber que a Apple no le gustan los clones. Ni los clones, ni las copias pirata, ni las falsificaciones, ni nada. Apple siempre ha tenido fama de proteger activamente su plataforma tecnológica a base de no licenciar a terceros ni su software ni su hardware* (bueno, lo cierto es que sí permitieron algunas excepciones).

Sin embargo, eso no ha impedido que hayan existido destacados clones de los productos de Apple, y esto ha ocurrido desde mucho antes de que los chinos empezasen a piratear iPhones. La primera copia descarada de un Apple fue hace ya unas cuantas décadas -en 1986- y fue este Unitron que era un clon excesivamente parecido al mítico Macintosh original.

Su fabricante era una empresa brasileña que aprovechó una situación política bastante peculiar. Durante el regimen militar brasileño de los 80 existía una ley de restricción de importación tecnológica que impedía vender cualquier dispositivo no fabricado en el país. Esto evidentemente impedía la importación legal de ordenadores.

Como consecuencia existía un importante mercado de copias falsas de los ordenadores más populares como los PC con MS-DOS, los TRS-80 o los Sinclair que, por supuesto, eran fabricados sin los permisos de las marcas propietarias. Pero cuando apareció el Macintosh, Apple entró en juego y la cosa cambió.

Tras un breve acercamiento de la gente de Unitron a Cupertino, las negociaciones se rompieron porque Apple exigía el 51% de las acciones de la empresa, si querían tener el permiso para fabricar Macs. Este punto entraba en conflicto con la ley brasileña, así que no hubo acuerdo… pero como veremos, si hubo ordenadores.

Tras un periodo de ingeniería inversa y subvenciones gubernamentales por valor de 10 millones de dólares, Unitron estaba a punto de lanzar el clon del Mac. Y eso que el camino fue complicado. La ROM del Mac fue modificada para el mercado brasileño con la ayuda de varias universidades y el fabricante de chips National Semiconductor. Pero aún tuvieron otro problema. Las disketeras de 3,5″ eran de importación y también estaban prohibidas, así que hubo que crear toda la infraestructura para fabricarlas dentro de Brasil. Finalmente en 1986 llegaron al mercado las primeras unidades del Unitron Mac 512.

La respuesta de Apple fue como el carácter de Jobs: fulminante. Pero legalmente no se podía hacer nada. Así que para evitar el robo de la propiedad intelectual, Apple y otras compañías presionaron al Congreso para aumentar los impuestos a la importación de productos brasileños. La amenaza de una guerra comercial entre Brasil y EE.UU. hizo que el gobierno carioca se tomase el tema más en serio. Como resultado, Unitron tuvo que cesar la fabricación de los clones de Mac y vendió toda la tecnología a una empresa taiwanesa. El único rastro que quedó de la aventura brasileña fueron apenas 500 unidades del Unitron Mac repartidas quién sabe por dónde. Desde entonces ya se sabe cómo se las gasta Apple con estas cosas.

Fuente:Clipset

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